Marcelo Reuca

Notas

Regla general de un músico cristiano  «Hacedlo todo para la Gloria de Dios» 

(1ª Cor 10:31).

«Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo» (Rom 14:7). «Cristo murió para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos» (2ª Cor 5:15), «para que en todo sea glorificado Dios por medio de Jesucristo» (1 Pe 4:11). 

La música que aceptamos escuchar, la que componemos, la que cantamos o tocamos -solos o con otras personas- debe contribuir a glorificar a Dios.

Hacer algo para la Gloria de Dios significa que deseamos que Él reciba todo el Honor y la Alabanza de nuestra acción y que sea mejor conocido, amado y servido.

Pablo, justo después de haber hablado del canto, dice: «y todo lo que hagáis, sea de palabra o de obra, hacedlo en el Nombre del Señor Jesús» (Col 3:17). Hacer una cosa en el nombre de alguien, es hacerlo tal como él lo habría hecho, representando su personalidad, naturaleza, hacerlo con su amor y su autoridad.

Quienes sirven al Señor en este ministerio han de amar más a Dios y a su Palabra que a la música

Quienes sirven al Señor en este ministerio han de amar más a Dios y a su Palabra que a la música. Deben tener una visión de la música y el canto desde la Palabra de Dios y la tradición de la Iglesia. Han de tener paciencia, equilibrio emocional, capacidad de sometimiento y de trabajo en equipo; entusiasmo y celo, compensados con sensatez y buen humor. En la base de todo esto es, la humildad. Sólo con una vida de oración diaria y de entrega real, se puede servir al Señor.

Amen!

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